La piel de la cara es más sensible que la del resto del cuerpo. Además de ser más fina, está mucho más expuesta a los factores externos como pueden ser los cambios de temperatura, la contaminación o el viento. Por este motivo debemos aplicarnos una crema facial al menos por las mañanas antes de salir de casa, y siempre después de una limpieza facial. Empezaremos por la primera pregunta: ¿qué tipo de piel tengo?

 

Piel mixta o grasa: brillante y grasienta. La mixta solo en la zona T y la grasa de forma general. Poros abiertos y espinillas.

 

Piel sensible: fina y seca, de color blanquecino o rosada. Típica de las personas rubias o pelirrojas. Se descama y enrojece. Sufre los cambios de temperatura.

 

Piel seca: deshidratada y que tiende a arrugarse. Se descama en las zonas más expuestas. Aspecto tirante y con los poros muy cerrados.

 

 

Piel madura: resecamiento propio del envejecimiento. Aparecen manchas y arrugas. Se afloja la musculatura y se producen descolgamiento de la piel.

 

 

Y ahora bien, ¿qué tipo de crema es más adecuada para mi tipo de piel? En Neathea formulamos a conciencia, eligiendo los ingredientes más adecuados para cada tipo de piel y obteniendo texturas y olores agradables que hagan de su uso un momento placentero. Además, al elaborar cosmética BIO de categoría I, podemos presumir de incorporar la mayor concentración de principios activos en cada una de nuestras fórmulas.

Piel grasa / mixta – Crema facial de AVELLANA & CENTELLA ASIÁTICA con leche de burra

El poder seborregulador y astringente del hidrolato de té verde y el avellano, se combina con el efecto regenerador y antienvejecimiento de los extractos de abisinia y centella asiática. Los aceites esenciales de mejorana, palmarrosa y geranio ayudan a eliminar los granitos, mejorando el aspecto de la piel. El almidón de arroz matifica los brillos y tiene efecto suavizante.

Piel sensible – Crema facial de CALÉNDULA & ALOE VERA con leche de burra

Los ingredientes calmantes por excelencia como el aloe vera, hidrolato de camomila y el aceite de lavanda, se combinan con extractos que purifican y suavizan la piel como el de malva o llantén. El aceite de jojoba regula el exceso de grasa, hidratando las pieles más sensibles y reactivas. La leche de burra es la más adecuada para pieles con problemas (atópicas, dermatitis, eczemas, etc.), nutriéndolas y ayudando a su regeneración.

Piel seca – Crema facial de ROSA MOSQUETA & YLANG – YLANG con leche de burra

La nutrición profunda de los aceites de almendras dulces, oliva y rosa mosqueta, se suma al efecto regenerador y anti envejecimiento de la centella asiática y la leche de burra. El hidrolato de rosa damascena actúa como un tónico natural, calmante y descongestionante.

Piel madura – Serum anti envejecimiento con leche de burra

La piel madura necesita potenciar el poder hidratante y nutritivo de la crema facial de pieles secas, con la aplicación del serum anti edad. La rutina diaria debe ser: limpieza – serum – crema facial, tanto por la mañana como por la noche.

Este eficaz serum disminuye las arrugas a través de la acción conjunta de sus ingredientes:

  • Hidrata en profundidad a través de los aceites de semilla de granada y frambuesa.
  • Regenera las pieles maduras por el efecto de la rosa mosqueta, extracto de centella asiática, y el retinol presente en la leche de burra.
  • Rejuvenece por su alto contenido en ácido hialurónico de bajo peso molecular, por el efecto descongestionante del hidrolato de rosa damascena, y la acción de los aceites esenciales de incienso y lavanda.

 

 

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