La piel sensible requiere de cuidados especiales por tratarse de una piel reactiva que responde con picores, enrojecimiento e incluso descamación a los estímulos externos. La piel se ve afectada por los agentes que encontramos en nuestra actividad diaria como son la polución, el viento, el sudor y los cambios bruscos de temperatura entre otros. Además, las pieles más sensibles reaccionan a los productos cosméticos que contienen químicos y otras sustancias peligrosas. Por ejemplo los perfumes sintéticos, pueden causar irritación e hipersensibilidad, y las parafinas y derivados del petróleo, taponan los poros impidiendo la transpiración, lo que es causa de picores e irritaciones cutáneas.

También se puede ser alérgico a ciertos ingredientes presentes en los productos cosméticos, o incluso aunque no se tenga una alergia concreta, es posible que la piel reaccione frente a ingredientes de origen sintético que dificultan sus funciones fisiológicas normales. Por ello es muy importante leer el contenido de cada producto cosmético que utilizamos y prevenir mejor que curar.

En los últimos años se ha demostrado que la mejor alternativa para las pieles más sensibles es el uso de cosmética natural y ecológica. En Neathea apostamos por una cosmética BIO con el mayor grado de certificación, libre de sustancias tóxicas o indeseables para la piel, y con múltiples principios activos que ayudan a cubrir sus necesidades específicas, como son el mantenimiento de la hidratación natural, la nutrición y la protección. No debemos olvidar que los ingredientes de origen vegetal además de ser afines a nosotros, contienen compuestos químicos que son biológicamente activos, por lo que su uso protege nuestra piel sin causar efectos secundarios.

Respetando el principio de no dañar y no intoxicar, formulamos con esmero nuestra gama de productos específicos para la piel sensible, siendo nuestra prioridad el ofrecer una solución natural al cuidado de este tipo de piel.

Hay unos pasos básicos en la rutina diaria que debe seguir una piel sensible:

  • Limpieza: es fundamental para eliminar las toxinas y células muertas acumuladas. Para ello podemos utilizar jabones específicos para pieles sensibles o incluso para pieles atópicas. Debemos realizarla por la mañana y por la noche. Se puede exfoliar la piel del rostro una vez al mes con mucho cuidado, pues la piel sensible se caracteriza por ser muy fina.
  • Nutrición y protección: después de la limpieza es imprescindible aplicar una crema facial que proteja la piel de los agentes externos y evite su deshidratación. Para el cuidado de la piel sensible la crema debe contener ingredientes que calmen la piel y la nutran, aportando elasticidad y suavidad. Dentro de la cosmética BIO existen ingredientes muy valorados en la formulación de las pieles más sensibles, y en ellos nos hemos basado para la concepción de nuestra Crema para pieles sensibles. Entre ellos podemos destacar los siguientes:
    • Camomila: alivia la sensación de dolor, oxidación e inflamación. Tiene efecto balsámico y calmante.
    • Aloe Vera: estimula la síntesis de fibras de colágeno favoreciendo la cicatrización y la regeneración cutánea. Además es humectante.
    • Caléndula: limpia, purifica y calma las pieles irritadas. Aporta elasticidad y suavidad.
    • Jojoba: mejora el nivel de hidratación de la piel con su efecto humectante, es seborreguladora y rica en ácidos grasos esenciales.
    • Leche de burra: conocida desde la antigüedad por sus propiedades curativas y regeneradoras, especialmente respetuosa con las pieles más reactivas y problemáticas (psoriasis, eczemas, piel atópica)

 

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