Por supuesto! Pero atentos, porque no todos los jabones son iguales.

Los jabones se forman por la saponificación de ácidos grasos, como pueden ser aceites vegetales o grasas animales. Tras el proceso de saponificación obtenemos dos productos: el jabón y la glicerina. Este proceso se ha utilizado desde la antiguedad y en Neathea lo retomamos, sustituyendo las grasas animales por las mejores mantecas y aceites vegetales para la piel, como son el aceite de oliva, el aceite de coco y la manteca de karité.

Pero no todos los jabones que existen en el mercado se elaboran de la forma tradicional. Los jabones de cosmética convencional, se someten a procesos industriales en los que se exponen las materias primas a elevadas temperaturas en varias ocasiones. Además se fuerza el secado de las pastillas, lo que impide la formación de la glicerina, que aporta humectación e hidratación a la piel. Por último, en ocasiones contienen ingredientes sintéticos y derivados del petroleo que dañan la flora bacteriana cuya función es proteger nuestra piel. El uso de estas sustancias no está prohibido porque se presentan en cantidades muy pequeñas pero sin embargo, su uso cotidiano puede estar relacionado con el aumento de los problemas de piel que conocemos hoy en día.

Sin embargo, los jabones BIO elaborados de forma artesanal mediante el proceso de saponificación en frío y con ingredientes provinientes de la agricultura ecológica, se pueden utilizar para la limpieza facial. Limpian la piel en profundidad, desmaquillan y además, gracias al sobre engrasado que le añadimos a nuestras fómulas, actúan como un jabón – crema, hidratando y nutriendo la piel, dejándola brillante y extremadamente suave.

Atendiendo a cada tipo de piel, hemos formulado nuestra gama de jabones faciales que aquí os presentamos:

  • Jabón pieles atópicas: Este jabón único con alto contenido en leche de burra (30%), está formulado para limpiar tu piel a diario, manteniendo el nivel de hidratación y nutrición requerido. Especialmente recomendado para las pieles reactivas, con problemas de dermatitis atópica, eczemas o incluso con psoriasis.
  • Jabón pieles sensibles: jabón indicado para las pieles de los niños, o en general las más sensibles. Combina la suavidad del aceite de almendras dulces que aporta elasticidad a la piel con el aroma relajante de la lavanda. Aporta luminosidad y brillo a la piel.
  • Jabón pieles secas: la perfecta combinación entre aceites de geranio, oliva y coco con los que conseguirás una piel firme y aterciopelada. Este jabón es una caricia natural indicado para las pieles más secas o maduras, ayudando a conservar el nivel de humedad óptimo.
  • Jabón pieles grasas: protege y repara tu piel con este jabón de Aloe Vera. Especialmente indicado en casos de pieles dañadas por el acné, quemaduras producidas por el sol o cicatrices. El aroma fresco y ligero de la bergamota tiene un efecto revitalizante y energizante.
  • Jabón pieles mixtas: consigue una piel luminosa y joven con este jabón de germen de trigo y déjate cautivar por el sugerente aroma a naranja. Por sus propiedades de regeneración y acondicionado, es apto para uso diario en rostro y cabello, como champú sólido. Para su uso facial, indicado para pieles mixtas.

 

 

 

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