En los últimos años el aumento del consumo de productos ecológicos o de origen sostenible ha sido evidente en nuestra sociedad. Hoy en día una gran parte de la población española está conciénciada de la importancia de realizar un consumo responsable, favoreciendo la compra de productos de proximidad y si es posible de aquellos que provengan de cultivos ecológicos, es decir, que en su proceso de producción no se apliquen aditivos químicos de síntesis (herbicidas, plaguicidas, pesticidas…) y su crecimiento y maduración sean lo más naturales posible. Y si cada día demandamos una alimentación de mayor calidad, ecológica y sostenible, ¿por qué no hacer lo mismo con los productos de higiene personal que aplicamos sobre nuestra piel? No debemos olvidar que la piel es un órgano que absorbe hasta un 60% de las sustancias que aplicamos en ella, y que si la alimentamos con productos de cosmética convencional, debemos ser conscientes de que éstos contienen una gran cantidad de componentes químicos potencialmente dañinos, que además impiden que nuestra piel realice sus funciones vitales de manera natural. No todos los productos de síntesis química son dañinos, pero debemos de tener especial cuidado con aquellos que contienen parafinas, siliconas, conservantes, perfumes sintéticos y colorantes artificiales. En muchos casos estos componentes son responsables de la aparición de alergias cutáneas o lo que es más peligroso, actúan como disruptores endocrinos que interfieren en el funcionamiento normal de nuestro organismo. A continuación te mostramos un link donde puedes consultar qué componentes son perjudiciales. Teniendo en cuenta lo anterior es normal preguntarse… si los productos de cosmética convencional son perjudiciales para la salud, ¿entonces por qué está permitida su comercialización por parte de las autoridades sanitarias? Pues bien, la respuesta es la siguiente. Estos ingredientes no beneficiosos se encuentran en porcentajes limitados por ley en dichos productos, y por lo tanto se considera que el riesgo no existe al no ser su concentración elevada. Sin embargo, teniendo en cuenta que cada utilizamos más de 15 productos de higiene personal cada día, qué ocurre con la bio-acumulación de todos esos pequeños porcentajes de sustancias tóxicas en nuestro organismo? Desde las autoridades sanitarias, aún no existe una respuesta en ese sentido. Y si dejamos a un lado a las autoridades sanitarias, también podríamos preguntarnos en este punto, ¿por qué las empresas cosméticas utilizan este tipo de productos dañinos para nuestro organismo y poco afines a nuestra piel? Pues la respuesta es sencilla: se trata de materias primas muy económicas con las que realizan una cosmética apta para todo tipo de clientes, sea cual sea su nivel adquisitivo. Para justificar la falta de principios activos en sus fórmulas, evitan hablar de sus componentes controvertidos e invierten sus recursos en hacer “greenwashing”, presentando el producto como respetuoso con el medio ambiente y resaltando su contenido en ingredientes naturales, que normalmente no llega a un 2% de su composición total. Si en contraposición hablamos de la cosmética natural o ecológica, aunque es cierto que existen personas alérgicas a ciertas sustancias de origen natural y por lo tanto deben evitar productos que contengan ciertos ingredientes, por norma general los productos de cosmética natural y/o ecológica poseen materias primas mucho más afines a nuestro organismo (mucho menos alergénicas) que son absorbidas en mayor proporción y que realmente alimentan nuestra piel, aportándole suavidad, nutrición e hidratación. En definitiva, la cosmética ecológica ofrece una alternativa para los que quieren cuidar y proteger su piel: productos formulados de manera transparente y cuidada, con materias primas exclusivas de origen ecológico certificado, y con un contenido del 100% en principios activos que realmente alimentan nuestra piel.

Componentes cosmética convencional

Componentes cosmética convencional

 

Componentes cosmética ecológica

Componentes cosmética ecológica

 

Desde nuestra marca Alba Natura, formulamos atendiendo a nuestro objetivo primordial:

“No dañar, no intoxicar”

Por ello, podemos ofreceros una línea de Alta Cosmética BIO, en la que seleccionamos las mejores materias primas ecológicas para cada tipo de producto, y a las que añadimos nuestro ingrediente principal: la leche de burra. La eficacia del producto final viene dada por la suma de la calidad de cada uno de los ingredientes que lo componen, así como el rigor con el que han sido formulados para obtener resultados visibles en la piel desde el primer día de aplicación. Por todo lo anterior, Alba Natura se ha consolidado como una marca de referencia en el sector cosmético ecológico, especializada en cuidado facial. Te invitamos a conocer un poco más acerca de nuestra gama de productos.

Neathea